Su hermanastro era un respetado CEO de día y un capo de la mafia de noche. La crió con frialdad, pero cada noche se colaba en su habitación, drogaba su leche y la abrazaba susurrando su nombre. Él no sabía que ella siempre había estado despierta. En lugar de detenerlo, ella decidió llevarlo al límite hasta hacerlo caer de rodillas ante sí.