La campeona pastelera Liz murió y despertó en 1990 como la esposa obesa de Jude, que gastó el sueldo de él en un amante. Él pidió el divorcio, pero ella juró adelgazar, crear un imperio y reconquistarlo. Al quedar él lisiado, volvió esbelta con 30 000 dólares. Creó una marca millonaria mientras un Jude celoso y un rico inversor la disputaban. Hoy, ella es la reina pastelera y él, su fiel esposo.